La clasificación en julios señala cuánta energía transitoria puede absorber el dispositivo; para hogares, 1.000 a 3.000 julios suele ser una referencia razonable. El voltaje de sujeción y la certificación UL 1449 indican calidad de protección. Busca luz de estado que confirme la protección activa. Filtrado EMI/RFI puede mejorar la estabilidad de audio y video. Evita regletas sin datos técnicos. Recuerda que tras una gran sobretensión, el protector puede quedar inutilizado aunque siga alimentando, así que inspecciona indicadores y reemplaza si es necesario.
Protege computadoras, televisores, consolas, routers y discos duros externos. No conectes calefactores, microondas, refrigeradores o aires acondicionados portátiles a supresores; estas cargas demandan alta corriente y pueden provocar calor excesivo y disparos. Coloca esos equipos directamente en tomacorrientes dedicados, preferiblemente en circuitos menos congestionados. Distribuye las conexiones entre diferentes puntos para balancear carga. Mantén ventilación alrededor de regletas y evita cubrirlas con alfombras. Un inventario básico ayuda a priorizar y no olvidar nada esencial.
María, inquilina en un séptimo piso, conectó su router y televisor a un supresor con 2.000 julios e indicador. Una descarga cercana provocó un corte, pero sus equipos sobrevivieron intactos. Su vecino usó un adaptador barato sin protección verdadera y perdió el módem. Desde entonces, María revisa luces de estado tras tormentas y anota la fecha de compra. Ese pequeño hábito le ahorra disgustos, trámites con el proveedor y horas sin conexión en días de teletrabajo.